Cincinnati 2011: Murray derroto a Djokovic (Final)

Uno recuperó la memoria y volvió a avisar que quiere dar más pelea arriba. El otro siguió acumulando triunfos y recién sufrió, por abandono, la segunda derrota del año. El primero, Andy Murray, consiguió en Cincinnati su 18° título de ATP y el 7° de categoría Masters 1000. En tanto, el segundo, Novak Djokovic, se retiró de la final por una molestia física y quedó con marca de 57-2 en 2011.

En una temporada totalmente opuesta para ambos, un ejemplo rotundo también se había dado la semana previa. En el Masters 1000 de Montreal, el escocés fue eliminado en un debut lleno de dudas. En cambio, el serbio se dio el lujo de lograr el récord de cinco títulos de ese nivel, el siguiente a los Grand Slam, en un solo año. Así aterrizaron, con escaso descanso del N° 1 del mundo, en suelo estadounidense.

Esta victoria en Cincinnati, en la antesala del US Open, le aportó recién al británico su cuarta corona en casi dos años, mientras que el serbio ganó 9 de los 11 certámenes disputados en esta temporada. Para Murray, este fue su primer título en un Masters 1000 desde Shanghai de 2010, hace ya 10 meses. En cambio, Djokovic, con un evidente desgaste mental y, en consecuencia, físico, se quedó con las ganas de obtener su 10° torneo de 2011.

Esta diversidad tan notoria en números es la que venían mostrando en la cancha, ya que el escocés se veía con escasa confianza, con un tenis deslucido y poco punch, mientras que al serbio se lo notaba con la fe por las nubes, una solidez inmejorable en todas las facetas del juego y mucha pimienta en sus tiros. Pero Murray se empezó a soltar en Cincinnati y coronó una semana perfecta, en tanto que Djokovic se fue quedando sin gasolina.

 Murray y Djokovic

Por primera vez en el año, Murray pudo darse el gran gusto de vencer a dos top-10 en un mismo campeonato, ya que le ganó al estadounidense Mardy Fish (7°; finalista en Canadá) en semi y a Djokovic, N° 1 del mundo, en la definición. Además, fue el primer título para el escocés sin ceder un set en 10 meses, desde que se impuso en Shanghai el año último, ya que en su otra coronación de 2011, en Queen’s, perdió dos parciales.

Como se dijo al principio de esta nota, Murray arrancó con dudas y se fue afirmando, creciendo paso a paso, mientras que a Djokovic se lo notó lento y errático. Y el final, está claro, no fue el mejor para el campeón de la Copa Davis 2010. Sufrió horrores contra el francés Gael Monfils (8° del mundo) en cuartos, tras perder el set inicial, y estuvo atento para aprovechar las dudas de Tomas Berdych (9°) en semi, hasta que el checo se retiró.

La forma en que Djokovic arribó a la definición no fue ideal, ni mucho menos. Con su confianza en el punto máximo pero con una cabeza llena de presiones y de horas y partidos acumulados, estuvo a medina máquina y eso, ante un rival como Murray, que estaba en alza, fue lapidario. Estuvo casi siempre abajo, remando la situación, y ni siquiera pudo poner las cosas en su lugar luego de recuperar el quiebre perdido.

Ya con el primer set entregado, fue atendido por una lesión en el hombro derecho y prefirió seguir pero sólo por unos minutos, pensando más en el inminente US Open que en la propia final de Cincinnati. Así fue como decidió rendirse, estrecharle la diestra a Murray y enfocarse en el próximo Grand Slam, para intentar llegar en muy buen estado y buscar concretar la hazaña de lograr tres de los cuatro grandes en el mismo calendario.

Montreal 2011: Djokovic derroto a Fish (Final)

 

Sigue ratificando que es el hombre del año. Es el hombre casi invencible. Es el hombre que sigue batiendo nuevos récords. Ahora Novak Djokovic se dio el gusto de estrenar el N° 1 del ránking mundial con el título de Montreal, siendo el primero en obtener cinco Masters 1000 en una sola temporada. El serbio suma nueve títulos y 53 victorias en 2011. Y sólo sufrió una derrota, algo inédito para los otros dos grandes en actividad hasta esta fecha de un calendario.

 Por momentos tuvo el paso arrollador de casi todo este año y en otros pasajes se mostró irregular. Así volvió a la competencia luego de su inolvidable conquista de Wimbledon, el 3 de julio. Desde entonces, Djokovic estuvo 37 días sin jugar un partido oficial, hasta que el 10 de agosto debutó en el Abierto de Canadá. En el medio, apenas disputó -y perdió- el punto de dobles en la serie que Serbia le ganó a Suecia, de visitante, para avanzar a las semifinales de la Copa Davis.

 Por eso, en Montreal concretó su regreso en singles. Es más: desde que en diciembre de 2010 aportó dos triunfos claves para que Serbia levantara por primera vez la famosa ensaladera de plata, “Nole” suma ya 55 éxitos individuales y apenas una caída. El único traspié lo sufrió ante Roger Federer, en semi de Roland Garros. Y la anterior derrota también la padeció a manos del suizo, también en una semifinal, en la Copa Masters de Londres de noviembre pasado. Con este nuevo título consumado, el gran ídolo del deporte serbio sigue deleitando a todos con su velocidad, su solidez y una determinación propia de los grandes campeones. Es que estamos en presencia de un elegido que, ante el bajón evidente de Federer y un Rafael Nadal que ya no es el de 2010, Djokovic volvió a darle un interés especial al circuito de la ATP, siendo el nuevo rey indiscutido, ya claramente por encima del español.

Novak Djokovic 

Ahora este divertido serbio, de 24 años, suma 10 coronas de certámenes Masters 1000, la siguiente a los Grand Slam, en toda su carrera. Y pensar que cinco, la mitad, las consiguió en este año. La victoria sobre el estadounidense Mardy Fish en la final, le permitió a Djokovic conseguir una marca inédita en el profesionalismo, porque ningún varón había podido conquistar cinco torneos de este nivel en una temporada.

Siempre se dijo que las comparaciones suelen ser odiosas, pero sin dudas que este 2011 de Djokovic recobra la real dimensión para sus fanáticos y para quienes no lo son si se tiene en cuenta lo hecho por Nadal y Federer, las principales referencias recientes. El español, dueño del récord de 19 títulos de Masters 1000, consiguió cuatro en 2005. Y el suizo, quien se adjudicó 17 torneos de ese rango, obtuvo cuatro en 2005 y en 2006. Hasta aquí, el serbio ganó los cinco que disputó, ya que faltó en Monte-Carlo. Esto no hace más fue reconfirmar el extraordinario año de Djokovic, quien suma seguidores en cada semana. Este período inactivo que había tenido, de poco más de un mes, pudo haberle provocado un duro golpe, pero salió adelante con mucha presencia. Hay que pensar que este año, en ese mismo lapso, siempre ganó dos o más títulos.

 Esta coronación en Montreal, le sirvió al serbio para convertirse en el primer jugador en 18 años en ganar el primer torneo que jugó tras alcanzar el N° 1 del mundo. El anterior había sido el estadounidense Pete Sampras, en Hong Kong, en 1993. Ahora tiene marca de 27-13 en finales de ATP y de 9-0 en 2011. Otra vez, la comparación con los otros grandes actuales ayuda, en el rubro títulos, a entender aún mejor la genial campaña del serbio.

Supercopa España 2011: Barcelona campeon

La final de la Supercopa de España entre Barcelona y Real Madrid dejó a un campeón, pero a varios ganadores. Por empezar, el gran ganador fue el fútbol: después de cinco encuentros entre sí muy cerrados la temporada pasada, en estos dos duelos se pudo ver a la mejor versión de ambos equipos. El público, y estamos hablando de una audiencia global, quedó más que agradecido.

 Quedó claro también que Barcelona reforzó su hegemonía, sumando otro trofeo más a su vitrina y extendiendo la duración de una época de éxitos que ya es histórica. Aún así, el Real Madrid también sacó un rédito altamente positivo de estos dos partidos. El desarrollo de los 180 minutos mostró a un equipo con una cara distinta a la que había ofrecido en todos los clásicos de la última temporada, convencido de que puede jugarle de igual a igual al Barcelona.

Esta versión está mucho más de acuerdo con lo que es el Real Madrid, por importancia y por historia. Finalmente saldó la deuda que tenía con sus hinchas y volvió a mostrarse protagonista, desplegando el buen juego que lo caracteriza. Hasta ahora, en los clásicos de la era Mourinho no habíamos visto la cara verdadera del club, sino la identidad que un DT le impuso a un plantel de 500 millones de dólares y que hizo que termine jugando como un equipo chico. Lo peor de esto es que, jugando así, el Real Madrid se sentía inferior. Mourinho se dio cuenta de que esa apuesta podía funcionar alguna que otra vez, como pasó en la Copa del Rey, pero que a la larga no le daba beneficios: vivía con el corazón en la boca los 90 minutos, rezando que entrara alguno de sus intentos aislados y que no entraran todas las chances del Barcelona.

 Barcelona

Perdido por perdido, Mourinho cambió y eligió cambiar golpe por golpe, sabiendo que por la calidad de los jugadores de su plantel, puede embocarle un par de golpes al adversario y hacerle daño. Eso fue lo que puso en práctica en los dos partidos de la Supercopa, que están planteados casi como de pretemporada, y debería estar más que satisfechos con el resultado, más allá de haberse quedado con las manos vacías. Finalmente se sacó ese karma de inferioridad de encima y planteó un escenario totalmente distinto para la temporada que viene. Después de esta final tan disputada, en la que el Real Madrid fue igual o superior en varios pasajes, Guardiola ahora sabe que su archirrival se le acercó, que se siente más seguro, y deberá ajustar también algunos desacoples defensivos que aparecieron, sobre todo, en el segundo partido. Probablemente Real Madrid le haya llegado más en estos dos encuentros que en los cinco partidos de la temporada pasada.

Ahora el Barcelona va a tener que pensar bastante más sus encuentros con el Madrid, ya que no tendrá tanto monopolio del balón y tampoco verá enfrente a un equipo timorato y refugiado contra su arco. En definitiva, en esta final quien marco la diferencia fue Lionel Messi. Hizo el segundo gol en la ida, la asistencia del primero en la vuelta y dos goles en momentos decisivos. eso que en el segundo encuentro, vimos a un Messi que se iba del partido como nunca. Por primera vez Real Madrid tenía un porcentaje importante de la posesión de la pelota, con lo cual del otro lado Messi tenía menos circuitos con Xavi, Iniesta, Busquets y Dani Alves. Sí, fue un Messi más esporádico, pero a la vez fue un Messi más letal. 

Es probable también que Barcelona y Real Madrid se crucen en otros terrenos, ya que da la impresión de que ambos llegarán a instancias decisivas en Europa. Ni los equipos ingleses ni italianos parecen estar en su mejor momento como para disputarles los lugares de privilegio.

Supercopa Inglesa 2011 : Manchester United campeon

 

Se va a repetir durante toda la semana una de esas verdades a medias que forman parte del imaginario futbolístico: el Manchester United tiene algo que el dinero no puede comprar, un gen competitivo que les hace ganar partidos en el último suspiro como el de ayer.

El City se había adelantado con un claro 0-2 que no reflejaba lo que se estaba viendo ante un joven United. Silva, sin duda el mejor de su equipo, lanzó la falta que Lescott remató para el primero y un error defensivo dejó a Dzeko solo para el segundo.

Los golpecitos en la cabeza que Ferdinand le dio a De Gea al recoger la copa sugieren que incluso sus compañeros tuvieron la sensación de que el guardameta español podría haber hecho algo más en los dos tantos, pero hasta Reina parecía peor cuando llegó. El ex atlético se quedó a media salida en el primer tanto y en el lanzamiento seco de Dzeko fuera del área podría haber estado más acertado.

Man Utd v Man City

 

Dos goles en cinco minutos en la segunda parte le dieron la vuelta al partido, el segundo y tercero (en colaboración con Kompany) de ellos de un Nani extraordinario que podría haber empezado la temporada que le consagra: pasados cuatro minutos del tiempo reglamentario el portugués culminó una jugada típica del mejor United llena de velocidad y talento.

El mejor United aparece cuando se apuesta contra él, pero el City, a pesar de los tres goles encajados en la segunda mitad, tiene el coraje y la fuerza para mantenerles a raya y retrasar hasta el final la vuelta de tuerca. El problema es que Mancini no está haciendo un equipo para atacar, sino para protegerse y es casi imposible detener el avance del United cuando se combina la sensación de injusticia de la primera parte, el empuje y la ambición de los de Ferguson.

La victoria ante su rival ciudadano fue celebrada exageradamente teniendo en cuenta el calibre de la competición (Charity Shield, casi un amistoso) pero como consecuencia de una realidad ineludible: el City es un rival que ha llegado para quitarle títulos al United.