US OPEN 2011: Djokovic derrota a Nadal (Final)

Más grande que nunca. Más heroico que nunca. Sencillamente, inolvidable. Novak Djokovic volvió a brillar y se dio el lujo de ganar tres de los cuatro Grand Slam de 2011. Fue memorable su hazaña y hasta casi increíble, ya que parecía muy disminuido físicamente tras ceder el tercer set de la gran final del US Open contra Rafael Nadal. Si bien todo esfuerzo tiene su valor y merece un reconocimiento, este fue el triunfo del que apuesta por más buscando la iniciativa y tomando riesgos.

El serbio, casi imparable desde que a fines del año último fue el abanderado de su equipo campeón de la Copa Davis, forzó casi siempre al español, “machacó” con tácticas claras y una mentalidad muy lúcida, tuvo variantes e intentó por distintas vías. Al fin de cuentas, logró el premio final al coronarse por primera vez en el Abierto de Estados Unidos, con el plus de la valentía que implica buscar el dominio y sorprender atacando y forzando al rival.

Por eso, desde aquí, las felicitaciones para un supercampeón, que ratificó que le tomó la medida al zurdo español. Djokovic sumó así su cuarto título en un ‘Major’, al conquistar el Abierto de Australia en 2008 y e imponerse este año en ese torneo, en Wimbledon y en el US Open. De esta manera, el divertido serbio ya consiguió los tres que se disputan en canchas rápidas, con la deuda pendiente de Roland Garros, donde aún no llegó a la final (perdió tres veces en semifinales).

Con este triplete de 2011, Djokovic igualó lo hecho por Roger Federer en 2004, 2006 y 2007 y por Nadal en 2010. En realidad, el suizo ganó los mismos certámenes que el serbio en esos tres años, mientras que al español le faltó Australia. Federer, en 2006 y 2007, trepó a la final de Roland Garros, cayendo en ambas ante Nadal. Esta vez, el serbio arribó a semi en París, perdiendo con el suizo en un partidazo.

Ahora el serbio tiene un récord de 64 victorias y sólo dos derrotas en esta temporada, siendo una marca decididamente extraordinaria, envidiada por ex y actuales colegas. Pensar que en 2007 y en 2009, Djokovic había ganado cinco campeonatos en singles, siendo esa su cifra máxima, mientras que en 2011 ya duplicó la cantidad, al obtener 10 en 11 finales. Por eso, su foja de títulos en toda su carrera es de 28 (cayó en 14 finales).

Vale la pena recordar que el serbio levantó dos match-points en la semi ante Federer en este US Open, ya que el suizo sacó con ventaja de 5-3 y 40-15 en un apasionante quinto set. El N° 1 del mundo conectó, fiel a su estilo, y como luego lo repitió ante Nadal, una devolución estupenda y acto seguido aprovechó que una derecha del helvético se quedó en la red. Allí revirtió la historia, se adjudicó cuatro games al hilo y se metió en la final.

Antes de los cuartos de final y previo al sensacional triunfo de Federer sobre el francés Jo-Wilfried Tsonga, quien escribe este artículo creyó que, por cómo venían jugando, con el suizo recuperado en gran forma, muy agresivo y punzante, la semi Djokovic-Federer sería una especie de final adelantada. Y también se pensó que el suizo sería más difícil para el serbio que el siempre aguerrido Nadal, el defensor del título.

El tenis es un deporte de extrema precisión y la sufrió el suizo por escaso margen. Ese pensamiento, finalmente, se concretó pero también pudo no haberse dado ya que Federer pudo eliminar a Djokovic. Lo que parecía evidente era que el serbio, aún sin estar rindiendo en su plenitud, venía con una confianza y un “timming” de otra dimensión. La pasó mal contra el mismísimo ex rey, sacó ese duelo adelante y luego volvió a dejar en claro que le encontró la vuelta a Nadal.

De hecho, Djokovic es el primer jugador en ganarle seis finales a Nadal en un mismo año. Por su parte, Federer ya derrotó al español en un total de seis definiciones, pero en el transcurso de cinco años y medio. El español jamás había perdido más de tres definiciones en una sola temporada y este año cayó en seis, todas frente al serbio. En tanto, ganó otras tres. Y no pudo revertir la tendencia de 2011 en la final en Nueva York, ni aún luego de “robarle” el tercer set en tie-break.

Así, Nadal sigue sin poder ganar una final de Grand Slam en cinco sets tras haber perdido los dos primeros parciales. Está claro que fueron pocos los que se ganaron ese rótulo de héroes en la historia, pero ni el propio aguerrido y luchador mallorquín pudo quebrar a este Djokovic casi intratable. Vale recordar que este año el serbio sólo cedió en la citada semi ante Federer en el Abierto de Francia y cuando abandonó por lesión la final del Masters 1000 de Cincinnati contra el escocés Andy Murray.

Un dato más que elocuente muestra que, si bien Nadal sigue superando a Djokovic en los duelos personales, ahora por 16-13, el serbio revirtió la tendencia negativa en finales contra el español. Hasta el año pasado, Nadal se había apoderado de las cinco definiciones entre sí -sólo cedió dos sets en total- y en esta temporada Djokovic ya dio vuelta la historia al cantar victoria en las seis finales -dejó cuatro sets en el camino-.

Mientras muchos fans de Federer se ilusionaron con su andar de menos a más en el US Open y rogaban para que incrementara su récord histórico de 16 coronas de Grand Slam, completó su primer año, desde 2003, sin obtener como mínimo un ‘Major’. Ahora su marca en finales “grandes” es de 16-7. Por su parte, Nadal quedó con foja de 10-4 en esta clase de campeonatos y Djokovic está 4-2, con la confianza por las nubes para seguir sumando.

Por lo tanto, este certamen sirvió para ver cómo Nadal y Federer volvieron a hacer ruido en serio, mejorando claramente el nivel mostrado en la gira previa sobre canchas de cemento y ratificando que se merecen, cada uno en su lugar, completar el podio del tenis mundial. Indudablemente, el monarca es un Djokovic casi imparable, que vive su año soñado, que fue creciendo durante este ‘Major’ y tuvo un cierre de otra galaxia.

Superado el susto ante Federer, el serbio era consciente de que se trataba del favorito para la gran final y hasta Nadal se encargó de trasladarle esa presión. A diferencia de otros tiempos y tal como lo viene demostrando en 2011, el serbio se encargó de ser el que tomó la batuta, por momentos brilló, alternó devoluciones impecables, en especial de revés, con drops oportunos de revés y una derecha cruzada y a veces paralela que destruyeron la magnífica defensa del español.

Con cambios notorios en el marcador, Djokovic llegó a servir 6-5 en el tercer set para ponerle el moño a la finalísima, pero falló, notoriamente cansado, sin poder sacar muy bien y sin “punch” en sus disparos. Lo aprovechó Nadal arriesgando ahí sí un poco más y estiró la lucha al cuarto parcial. El serbio debió ser atendido por fuertes dolores en la espalda y la mayoría supuso que irían al quinto set y con un final opuesto.

Pero allí resurgió, como de las cenizas, la audacia de un Djokovic que sabía que debía jugar puntos cada vez más cortos, arriesgar y forzar otra vez a Nadal. Quebró rápidamente, mientras que el español se quedó retrasado y hasta se vio sorprendido por su rival. Fue un desenlace extraño por la tendencia que parecía tener el partido y el campeón reconfirmó su clase, su determinación y su convicción para ir por más.

Por eso, el cierre del duelo fue de lo mejor que se le vio a Djokovic, en especial por la carga extra del desgaste acumulado. Por eso mismo, se destaca su valentía para redoblar la apuesta, frente a un Nadal que se quedó pasivo, muy a la expectativa. Y así es imposible superar al serbio. Ya lo había demostrado Federer, que se debía arriesgar para intentar desequilibrarlo, porque Djokovic está muy sólido, firme y también se defiende bárbaro. El rey del año dio otro golpe y volvió a hacer historia.